26 de junio de 2017

Nos conviene saber cómo somos


 Lunes XII del tiempo ordinario

Mt 7,1-5

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu ojo? ¿O cómo vas a decir a tu hermano: ‘Deja que te saque la brizna del ojo’, teniendo la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu hermano’”.

COMENTARIO

Muchas veces el Hijo del hombre nos propone formas de ser que, francamente lo decimos, son muy difíciles de implementar. Así, por ejemplo, entiende más que mal la forma de juzgar. Y es que no quiere, del todo, que no juzguemos, sino que tengamos en cuenta cómo juzgamos.

En realidad, Jesucristo quiere que tengamos muy en cuenta la forma de ser que mostramos al prójimo. Por eso nos dice que debemos saber que según nosotros juzguemos… así seremos juzgados. Luego, juzgar podemos juzgar pero a ver cómo hacemos eso.

Algo de lo dicho por Jesucristo nos puede venir la mar de bien porque viene referido a lo que, en demasiadas ocasiones, solemos hacer: miramos al otro por encima del hombro sin tener en cuenta que es posible que nosotros pequemos más…

JESÚS,  ayúdanos a no juzgar como no quieres que juzguemos.



Eleuterio Fernández Guzmán

25 de junio de 2017

Dios todo lo sabe y todo lo puede



Mt 10, 26-33

“‘No les tengáis miedo. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados. ‘Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro  Padre. En cuanto  a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos. ‘Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos.”


COMENTARIO

Jesucristo, en este texto del Evangelio de San Mateo, dice lo que debería ser tenido siempre en el corazón de sus hermanos los hombres. Sabe que muchos los van a perseguir pero también sabe que Dios protege a los hijos que se declaran hijos suyos. 

Lo que sí se debe tener en cuenta es que lo que perdura tras la muerte no es el cuerpo, que se corrompe, sino el alma. Por eso el Hijo de Dios avisa acerca de que lo que importa es conservar el alma que será lo que, en su día, se unirá con el cuerpo el día de la resurrección de la carne.

Es más, sabe Jesucristo que el Padre, su Padre, conoce perfectamente a cada uno de sus hijos. Por tanto, aquellos que así se consideran no deben temer nada pero, tampoco, deben negar al Hijo del Todopoderoso porque, hacer eso, supondría negar al propio Dios.


JESÚS, gracias por querer ser hermano nuestro.


Eleuterio Fernández Guzmán 

24 de junio de 2017

El Precursor

Lc 1,57-66.80

Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: ‘No; se ha de llamar Juan’. Le decían: ‘No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre’. Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. Él pidió una tablilla y escribió: ‘Juan es su nombre’. Y todos quedaron admirados. 

Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: ‘Pues ¿qué será este niño?’. Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él. El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel’”.

COMENTARIO

Si el aviso acerca del nacimiento del que sería el Precursor del Mesías fue maravilloso (con el mismo dado a Zacarías, esposo de Isabel, prima de la Virgen María), su venida al mundo no va a ser menos maravillosa. Todo se había cumplido.

Aquel niño ya tenía un nombre puesto. Se iba a llamar Juan lo mismo que su primo se iba a llamar Jesús porque así se lo había hecho saber a María el Ángel Gabriel. Y, entonces, se soltó la lengua de Zacarías como se le había dicho por su desconfianza y su falta de fe.

Aquel niño, al ver todos lo que le había pasado a Zacarías, no podía ser niño cualquiera. Tanto su concepción (en una mujer de avanzada edad) sólo podía deberse a la intervención de Dios como su nacimiento hacían ver que sería alguien importante. Y así fue, en efecto.


JESÚS, gracias por haber instado el nacimiento de Juan.



Eleuterio Fernández Guzmán 

23 de junio de 2017

El yugo de Cristo

olemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

Mt  11,25-30

En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: ‘Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. 

‘Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera’”.


COMENTARIO

Jesús sabía que había muchos que, en su tiempo, cuando vino por primera vez al mundo, creían que lo sabían todos. Es más, se les tenía como los sabios, digamos, oficiales. Sin embargo, el Hijo de Dios agradecía a su Padre que a tales personas no les revelase lo importante de su voluntad y su santa Ley.

Era bien cierto, entonces, que nadie había visto a Dios salvo su Único Hijo. Y es que no sería hasta su muerte y su resurrección cuando se abrirían las puertas del Cielo. Pero entonces, en aquel momento, sólo Cristo había visto a Dios.

De todas formas, Cristo llama a los más necesitados de ser llamados: a los que sufren, a los que lloran, a los que son tomados por inútiles por una sociedad equivocada. Y les ofrece su corazón, sagrado, para que descansen en él.


JESÚS,  gracias por ser descanso para nuestras almas.



Eleuterio Fernández Guzmán

22 de junio de 2017

Padre Nuestro


 Jueves XI del tiempo ordinario
Mt 6,7-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. 

‘Vosotros, pues, orad así: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal’. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas’”.

COMENTARIO

Jesucristo les dice, a los que entonces le escuchan, que a la hora de orar no deben hacer como aquellos que no creen en Dios Todopoderoso. Y es que, al parecer, utilizaban más palabras que corazón.

Entonces, en aquel momento, el Hijo de  Dios, que sabe cómo se debe orar a Dios Creador, les enseña una oración que, desde entonces, ha sido la motivación más importante que tenemos los discípulos de Cristo.

El Padre Nuestro no es una oración complicada. En su sencillez lleva inscrita una profundidad grande. Y es que el Hijo de Dios sabe perfectamente cómo debemos dirigirnos al Padre pero, sobre todo, sabe qué debemos pedir. Por eso, lo que se enseña en el Padre Nuestro ha pasado por sobre los siglos y sigue siendo válido.


JESÚS, gracias por el Padre Nuestro.



Eleuterio Fernández Guzmán

21 de junio de 2017

Lo que debemos saber para practicar


Miércoles XI del tiempo ordinario
Mt 6,1-6.16-18

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 

‘Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 

‘Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará’”.

COMENTARIO

Hay bienes espirituales que, según cómo se lleven, pueden convertirse en verdaderos males que lastran nuestra vida espiritual. Y el Hijo de  Dios dedica esa predicación a explicar cómo se deben tener en cuenta para que el Creador los acoja en su corazón de Padre.

Dar limosna, orar y ayunar. Son realidades que nos pueden hacer mucho bien. Sin embargo, debemos tener en cuenta la advertencia de Jesucristo que sabe, perfectamente, que lo que hagamos a tal respecto no podemos hacerlo de cualquier forma ni con cualquier intención.

Hay algo, aquí, que es muy importante y que no deberíamos olvidar nunca: Dios ve en lo secreto de nuestro corazón y eso debería hacernos ver las cosas de manera distinta a como solemos verlas. Y eso es una clara advertencia de parte de Jesucristo que sólo quiere nuestro bien.


JESÚS,  ayúdanos a tener muy en cuenta tus palabras.


Eleuterio Fernández Guzmán

20 de junio de 2017

Una verdad, a veces, difícil de seguir


Martes XI del tiempo ordinario
Mt 5,43-48

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial’”

COMENTARIO

No podemos dejar de reconocer que el Hijo de Dios, en cuanto a su predicación, plantea unas situaciones difíciles de aceptar en su totalidad. Y es que el ser humano es muy dado a creer que lo que tiene por bueno y mejor es, en sí mismo, bueno y mejor.

Jesucristo habla de amar al enemigo. En teoría es lo que debemos hacer pero no podemos negar que no siempre resulta fácil hacer eso porque, en muchas ocasiones, los enemigos lo son, directamente, a muerte.

Jesús pone, aquí también, el listón muy alto. Y es que dice las cosas como deben ser. Por eso nos hace ver que, sí,  que es muy fácil amar a los que nos aman pero que dar un paso más, amar a los que nos odian con no ser fácil es lo que debemos hacer.


JESÚS,  ayúdanos a comprender y llevar a la práctica la Ley de Dios.

Eleuterio Fernández Guzmán
Normal style='text-align:justify'>Eleuterio Fernández Guzmán

19 de junio de 2017

Lo que a veces nos resulta imposible

        Lunes XI del tiempo ordinario         

Mt 5,38-42

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Habéis oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda’”.

COMENTARIO

Jesús corrige la ley del hombre que, con excusa de estar basada en la de Dios, se sirve de tal relación para no ejercer el perdón ni la misericordia. Y la mayoría de las veces lo hace a disgusto de muchos…

No resistir al mal que nos hacen no resulta siempre fácil. Es más, resulta casi imposible si no es que se tiene una vida de fe muy profunda. Y eso es lo que quiere el Hijo de Dios para sus hermanos los hombres.

Perdonar a quien nos ofende y, incluso, dar más de lo que se nos pueda pedir, es lo que Dios quiere para sus hijos los hombres. Y es lo que Jesucristo enseña a quien quiera escucharlo aunque muchos no quiera, ni lo más mínimo, hacer eso.


JESÚS, ayúdanos a comprender la Ley de Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán

18 de junio de 2017

El pan vivo bajado del Cielo



Jn 6, 51-58

“’Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.’ Discutían entre sí los judíos y decían: ‘¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?’ Jesús les dijo: ‘En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí,  y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.’”    

     
COMENTARIO

Las cosas que dice el Hijo de Cristo, en muchas ocasiones, son difíciles de entender. Y lo decimos ahora, siglos después de que lo dijera y entendamos algo más. Pero entonces, cuando fueron escuchadas aquellas palabras ya podemos imaginar lo difícil que fueron para muchos.

Comer la carne de Cristo y beber su sangre lo llevamos a cabo en la Santa Misa. Entonces, sin embargo, aquello debió causar una impresión tan honda que muchos dejaron de seguirlo. Pero hoy, nosotros, entendemos más y mejor.

El caso es que, para alcanzar la vida eterna, debemos comer el Cuerpo de Cristo y beber su sangre. Sólo así vamos de camino y tal camino es el bueno. Por eso nos dice Jesucristo que quien coma de tal pan, de su Cuerpo, no morirá para siempre.


JESÚS,  gracias por entregarte por nosotros, tus hermanos. 


Eleuterio Fernández Guzmán

17 de junio de 2017

¡Qué difícil es esto!


Sábado X del tiempo ordinario
Mt 5,33-37

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: ‘Habéis oído también que se dijo a los antepasados: ‘No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos’. Pues yo digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo, porque es el trono de Dios, ni por la Tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey. Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. Sea vuestro lenguaje: ‘Sí, sí’; ‘no, no’: que lo que pasa de aquí viene del Maligno’”.

COMENTARIO

Cuando el Hijo de Dios predica lo hace sin tener en cuenta lo que muchos puedan pensar de su predicación. Y no queremos decir que diga cualquier cosa sino que, al contrario, dice lo que debe decir Dios hecho hombre y, por eso mismo, sabe que es lo que debe decir.

Jurar por Dios, poner de testigo a nuestro Creador de las cosas de los hombres no suele ser buena cosa. Y es que solemos poner por testigo a Quien sabemos que es mucho más que nosotros y lo hacemos como si así nos cubriéramos las espaldas. Sin embargo, si lo hacemos con aviesas intenciones, estamos cavando nuestra propia tumba espiritual.

Y lo más importante, creemos nosotros, lo dice Jesucristo al final de este texto del Evangelio de San Mateo. En realidad es básico pero no siempre lo cumplimos: no podemos tergiversar nuestra fe. Por eso, donde la cosa sea como debe ser, no puede ser de otra forma porque nos interese.


JESÚS,  que sea sí donde es sí y no donde es no.



Eleuterio Fernández Guzmán

16 de junio de 2017

Los límites de la Ley de Dios


Viernes X del tiempo ordinario
Mt 5,27-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: ‘Habéis oído que se dijo: ‘No cometerás adulterio’. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna.

‘También se dijo: ‘El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio’. Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio’”.

COMENTARIO

No podemos negar que la Ley de Dios es como es. Es decir, lo que Dios quiere de sus hijos es que se cumpla. Ahora bien, ni en tiempos de Cristo ni ahora mismo parece que se comprenda en total sentido de la misma.

En cuanto al adulterio, es bien cierto que es un pecado y grave. Pero el Hijo de Dios va mucho más allá. Bueno, no es que diga algo absurdo sino que nos explica el sentido total del significado absoluto de lo que es el adulterio.

La Ley de Dios, que puede ser más o menos comprendida por aquellos que la deben cumplir, abarca mucho más de lo que solemos pensar. Es más, de no comprenderla es muy fácil no cumplirla…


JESÚS, ayúdanos a cumplir la Ley de Dios lo mejor que podamos.



Eleuterio Fernández Guzmán

15 de junio de 2017

La corrección del proceder humano

Jueves X del tiempo ordinario
Mt 5,20-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: ‘Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos. 

‘Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal’. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego.

‘Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo’.

COMENTARIO

La voluntad de nuestro Creador es, muchas veces, muy distinta, de lo que sus hijos creemos. Por eso Jesucristo se ve en la obligación de corregir aquello que, para Él, está mal y no debe seguir haciéndose así.

El caso del “No matarás” es síntoma de lo que se hace mal. Y es que debe dar a entender, para que se sepa, que se puede matar de muchas formas y no sólo quitando al vida física de alguien. Y es muy importante, en este tema, una sana extensión de los efectos de tal Mandamiento.

Decimos que hay muchas formas de matar porque también se puede matar la fama de alguien, el cómo es considerada una persona por los demás. Por eso el Hijo de Dios dice que no se puede, siquiera, insultar de determinada forma a un hermano (y todos lo somos) porque eso significa algo muy malo para el alma de quien eso hace.


JESÚS, ayúdanos a comprender más que bien la Palabra de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán



14 de junio de 2017

Cristo viene a que se cumpla la voluntad de Dios

 Miércoles X del tiempo ordinario
Mt 5,17-19

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos’”.

COMENTARIO

Es más que posible que muchos, en tiempos de Jesucristo, tuviesen una imagen distorsionada de cómo sería el Mesías cuando fuese enviado por Dios. Y es que ellos lo querían en forma de guerrero que venciera al enemigo invasor.

Sin embargo, el Hijo de Dios sabía que las cosas no iban por tal camino. Al contrario era la verdad: había sido enviado para que se cumpliese hasta el último acento de la Ley de Dios. Y eso es lo que estaba haciendo.

Jesús avisa de algo muy importante: una cosa es tener por equivocada la Ley de Dios y otra, muy distinta pero también muy grave, es hacer ver a los demás que tal distorsión es buena. Y eso tiene un castigo no pequeño: ser pequeño en el definitivo Reino de Dios.


JESÚS, ayúdanos a comprender la Ley de Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán

13 de junio de 2017

Ser luz y ser sal



Martes X del tiempo ordinario
Mt 5,13-16

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos’”.

COMENTARIO

El Hijo de Dios sabe que sus hermanos los hombres están dotados de una serie de dones y gracias que deben dar sus frutos. Ellos, por decirlo en sus mismas palabras, son la sal de la tierra que ha de dar sabor a la existencia del ser humano.

Sin embargo, no siempre el ser humano hace, a tal respecto, lo que debe hacer. Pierde tal posibilidad de dar sabor al mundo y se deja llevar por las no buenas intenciones. Entonces no cumple la misión que tienen encomendada.

Pero los discípulos de Cristo también son la luz del mundo según dice su Maestro. Y tal luz no debe ocultarse porque sería defraudar las expectativas que tiene Dios al respecto de su descendencia. Por eso deben brillar para que se ilumine la existencia de los que viven en la oscuridad.


JESÚS, ayúdanos a ser sal y a ser luz.



Eleuterio Fernández Guzmán        

12 de junio de 2017

También es Ley de Dios

Lunes X del tiempo ordinario
Mt 5,1-12

En aquel tiempo, viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: ‘Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros’.

COMENTARIO

El Hijo de Dios sabía que era muy difícil que aquellos que le escuchaban comprendiesen totalmente el sentido último de la Ley de Dios, de aquellos Mandamientos que Dios había entregado a Moisés. Por eso, probablemente en momentos distintos, proclama las llamadas Bienaventuranzas.

Aquellas sabias palabras contienen lo que el Todopoderoso quiere para sus hijos, en sentido exacto, lo que se ha de cumplir para que quien eso haga alcance la vida eterna. Por eso cada una de ellas es tan verdadera y tan cierta.

Todo lo que aquí dice Jesucristo tiene que ver con lo bueno y mejor que el ser humano ha de llevar a cabo para que Dios, su Padre y Señor, sepa que lo tiene en cuenta y lo ama. Por eso era tan importante que se entendieran perfectamente.

JESÚS,  ayúdanos a entender bien las Bienaventuranzas.


Eleuterio Fernández Guzmán

11 de junio de 2017

Domingo, 11 de junio de 2017 – Nos conviene muy mucho creer en el Enviado de Dios


Jn 3, 16-18

“Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo,  sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios.”


COMENTARIO

Lo que hace Dios, Padre Todopoderoso, por su descendencia humana no es cualquiera cosa. Queremos decir que, viendo la situación en la que se encontraba el hombre, semejanza suya, envía a su Hijo al mundo para que el mundo se salve.

Lo que el mundo va a ganar con la llegada de Jesucristo es, nada más y nada menos, que la salvación eterna. Es decir, el fin fundamental de la vida del Hijo de Dios es procurar la vida eterna para sus hermanos los hombres.

Sin embargo, no es que tal vida eterna se consiga de forma automática para todo hombre. No. Se ha de cumplir una condición: se ha de creer en el Mesías. De otra forma, no es posible la salvación eterna a salvo, claro está, de la misericordia de Dios.


JESÚS, ayúdanos a creer siempre en Ti



Eleuterio Fernández Guzmán

10 de junio de 2017

La importancia de la humildad


Sábado IX del tiempo ordinario
Mc 12,38-44

En aquel tiempo, dijo Jesús a las gentes en su predicación: ‘Guardaos de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje, ser saludados en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y que devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Esos tendrán una sentencia más rigurosa’. 

Jesús se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba la gente monedas en el arca del Tesoro: muchos ricos echaban mucho. Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as. Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: ‘Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro. Pues todos han echado de lo que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir’”.

COMENTARIO

Muchas veces tuvo, el Hijo de Dios, que avisar sobre el comportamiento de los fariseos. Y lo hace siempre en el mismo sentido: no hay que hacer lo que ellos hacen pero estar atentos a lo que dicen porque lo que dicen no es cosa suya sino de Dios.

La apariencia de una vida espiritual sana no tiene nada que ver con lo que Dios ve en lo secreto del corazón. Por eso sabe Jesucristo que los fariseos, que creen ser mejores que los demás creyentes judíos, están más que equivocados.

Un caso muy particular de lo que Dios ve es el de aquella viuda que echó tan poco dinero en el arca da Templo. Sin embargo, lo que echaba era crucial para su vida y lo donaba a Dios. Y eso era expresión máxima de humildad y de fidelidad.


JESÚS, ayúdanos a ser como aquella viuda pobre.



Eleuterio Fernández Guzmán

9 de junio de 2017

Jesús es hijo de David…

Viernes IX del tiempo ordinario
Mc 12,35-37

En aquel tiempo, Jesús, tomando la palabra, decía mientras enseñaba en el Templo: ‘¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David? David mismo dijo, movido por el Espíritu Santo: ‘Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies’. El mismo David le llama Señor; ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?’. La muchedumbre le oía con agrado.

COMENTARIO

Mucha gente escuchaba al Hijo de Dios sabiendo que era mucho más que un Maestro. Por eso otros muchos le tenían cierta inquina. Y ahora les habla de algo muy importante porque les está diciendo algo acerca de la voluntad de Dios.

El pueblo que escucha a Jesucristo sabía que el Mesías debía pertenecer a la casa de David, el gran rey judío. Por eso les habla de aquello que, en una ocasión, dijo aquel a quien todos tenían por un gran hombre. Y el caso es que eso tenía que ver con Él, con el hijo de María y de José.

De todas formas, la relación de aquel Maestro con el rey David sólo podía ser de carácter espiritual porque, físicamente, no iba a ser hijo de alguien que había vivido unos siglos antes. Lo que quería decir el Hijo de Dios es que, como estaba escrito, el Mesías sería de la casa de David como, a través de José, el carpintero, así fue.

JESÚS, ayúdanos a comprender tu existencia.


Eleuterio Fernández Guzmán


8 de junio de 2017

Comprender, de verdad, la Ley de Dios


Jueves IX del tiempo ordinario
Mc 12,28-34

En aquel tiempo, se llegó uno de los escribas y le preguntó: ‘¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?». Jesús le contestó: «El primero es: ‘Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas’. El segundo es: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. No existe otro mandamiento mayor que estos’. 

Le dijo el escriba: ‘Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que Él es único y que no hay otro fuera de Él, y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a si mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios’. 

Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: ‘No estás lejos del Reino de Dios’. Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas.


COMENTARIO

Aquel escriba que le pregunta a Jesús a lo mejor tenía buena intención. Y es que era, del todo absurdo, preguntarle a un Maestro como el hijo de María, acerca de lo que más importa. Es posible que quisiera confirmar que, en efecto, era el Hijo de Dios.

La contestación de Jesucristo es clara: lo primero que se debe hacer es amar a Dios sobre todas las cosas y luego al prójimo como nos amamos a nosotros mismos. Y tal orden de cosas no debía ser alterado.

Cuando el escriba le responde acerca de lo que el Hijo de Dios le ha dicho sabe Jesucristo que ha creído en Él. Seguramente suposición de escriba no le permitía mostrar eso pero Jesucristo lo sabía. Por eso lo acerca al definitivo Reino de  Dios. Había comprendido.


JESÚS, ayúdanos a comprender la Ley de Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán