15 de diciembre de 2017

La cruda verdad


Mt 11, 16-19

“'16 ¿Pero, con quién compararé a esta generación? Se parece a los chiquillos que, sentados en las plazas, se gritan unos a otros diciendo: 17 'Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonado endechas, y no os habéis lamentado'. 18 Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: 'Demonio tiene'. 19 vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: 'Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores'. Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras'”.


COMENTARIO

No podemos negar, porque sería mentir, que las palabras, muchas de las palabras, dichas por Jesucristo, eran muy duras. Y que estaban destinadas a enseñar y no podía andarse con comportamientos políticamente correctos.

Jesucristo sabía, y no por ser Dios hecho hombre sino, simplemente, por lo que veía como hombre, cómo era la generación a la que había sido enviado: caprichosa y poco convencida de su propia fe. Es más, tenía por malos a los buenos de verdad como era el caso de Juan el Bautista.

De todas formas, lo mejor de todo viene escrito al final de este texto del Evangelio de San Mateo. Es que a Cristo se le tenía, eso sí, por una persona sabia. Sin embargo, era mucho más que eso porque era el Hijo de Dios, el Enviado del Todopoderoso que había venido, por decirlo pronto, a leer la cartilla a más de uno, a poner las cosas en su sitio.

JESÚS, ayúdanos a comprenderte.

Eleuterio Fernández Guzmán


14 de diciembre de 2017

El Bautista Juan


Mt 11,11-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a las turbas: ‘En verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. Pues todos los profetas, lo mismo que la Ley, hasta Juan profetizaron. Y, si queréis admitirlo, él es Elías, el que iba a venir. El que tenga oídos, que oiga’”.


COMENTARIO

La verdad es que Jesús hacía todo lo posible para que se comprendiese que Él era el Enviado de Dios. Por eso habla de Juan, que le había bautizado, en términos tan elogiosos y, a la vez, tan característicos de quien siéndolo aquí todo en el definitivo Reino de Dios no lo es tanto.

Jesús sabe que todo se está cumpliendo. Como estaba escrito desde hacía muchos siglos, palabra por palabra y circunstancia por circunstancia, todo aquello que Dios tenía previsto para el hombre está llevándose a cabo.

Pero Jesús insiste en algo muy importante: Juan el Bautista, quien en el Jordán con agua perdonaba los pecados por mandato de Dios, era quien todos estaban esperando desde hacía siglos: el Precursor. Y muchos no lo quisieron.


JESÚS, ayúdanos a reconocer en Juan a quien Dios había enviado para ser su palabra recta y camino certero hacia su definitivo Reino.

Eleuterio Fernández Guzmán


13 de diciembre de 2017

Santa carga de Cristo


Mt 11,28-30

En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera’”.


COMENTARIO

Jesús gusta de consolar a los corazones atribulados que en el mundo han sido, son y serán. En tiempos de su primera venida ya lo hacía porque sabía que necesitaban tal ayuda y tal auxilio y gozaba con ello porque conocía perfectamente la situación de sus hermanos los hombres.

Es crucial acudir a Cristo en nuestras muchas necesidades. Eso lo recomienda el Hijo de Dios porque tiene un corazón grande donde cabemos todos. Acudir, pues, al alma del Hijo resulta muy beneficioso para nosotros, hermanos muy necesitados, tantas veces, de consuelo.

A lo mejor podemos pensar que acudir de tal manera a Jesucristo puede acarrearnos muchos problemas. Lo bien cierto es que, por eso mismo, no lo hacemos las veces que deberíamos hacerlo. Sin embargo Jesús no pone sobre la pista de la verdad: su carga es ligera y su yugo suave…

JESÚS, ayúdanos a llevar tu carga y tu yugo.


Eleuterio Fernández Guzmán

12 de diciembre de 2017

Es mejor no perderse


Mt 18, 12-14

12“¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada? 13 Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las 99 no descarriadas. 14 De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños. “


COMENTARIO

La parábola que el Hijo de Dios pone sobre la mesa tiene que ver, no por casualidad, con la voluntad de Dios de que sus hijos, la creación que consideró muy buena, no se pierda de su lado y vuelva a su seno.

Es bien cierto que muchas veces tendemos a salirnos del camino que Dios ha trazado para nosotros y que nos lleva a su definitivo Reino. Sin embargo, ha enviado a su Hijo para que, como Buen Pastor, busque a cada oveja que se haya descarriado, tantas veces, nosotros mismos.

Ciertamente, podemos perdernos pero no nos conviene para nada porque nuestro Padre del Cielo manifiesta su querer estar con nosotros siempre, en el para siempre que es la vida eterna. Por eso se vio obligado a enviar a su Hijo engendrado y no creado para que nos diésemos cuenta de lo que suponía hacer según qué cosas.


JESÚS, ayúdanos a no perdernos nunca y estar siempre a tu lado y a al de Dios, que es lo mismo.

Eleuterio Fernández Guzmán


11 de diciembre de 2017

Todo se ha cumplido



Lc 5, 17-26

“17 Y lo que se decía de él, se propagó por toda Judea y por toda la región circunvecina. 18 Sus discípulos llevaron a Juan todas estas noticias. Entonces él, llamando a dos de ellos, 19 los envió a decir al Señor: ‘¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?’ 20 Llegando donde él aquellos hombres, dijeron: ‘Juan el Bautista nos ha enviado a decirte: ¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?’ 21 En aquel momento curó a muchos de sus enfermedades y dolencias, y de malos espíritus, y dio vista a muchos ciegos. 22 Y les respondió: ‘Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia a los pobres la Buena Nueva; 23 ¡y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!’ 24 Cuando los mensajeros de Juan se alejaron, se puso a hablar de Juan a la gente: ‘¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento?
25 ¿Qué salisteis a ver, si no? ¿Un hombre elegantemente vestido? ¡No! Los que visten magníficamente y viven con molicie están en los palacios. 26 Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Sí, os digo, y más que un profeta.’”

COMENTARIO

La labor que llevaba a cabo Juan el Bautista estaba dejando huella en muchas personas. Por eso acudían a él desde lugares lejanos. Y es que se le tenía por un profeta grande y querían recibir el perdón de los pecados.

Juan, sin embargo, quiere sabe si aquel Maestro que enseña de forma sabia, Jesús, es el que Dios iba a enviar al mundo, su Mesías. Y esto lo hace porque sabe que él no lo es pues sólo bautiza con agua y no Espíritu Santo.

La respuesta de Jesús es clara: los enviados del Bautista deben decirle a su maestro que ahora los ciegos ven, los cojos andan y los muertos resucitan que es lo que se decía en las Sagradas Escrituras acerca de la venida del Mesías.


JESÚS, ayúdanos a comprender que eres, Tú, el Hijo de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán

10 de diciembre de 2017

Enderezar nuestro camino



Mc 1-1-8

Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Conforme está escrito en Isaías el profeta: = Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino. =  = Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas, =  apareció Juan bautizando en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados.  Acudía a él gente de toda la región de Judea y todos los de Jerusalén, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.      Juan llevaba un vestido de pie de camello; y se alimentaba de langostas y miel silvestre. Y proclamaba: ‘Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa  de sus sandalias. 8 Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.’”


COMENTARIO

El comienzo del evangelio de San Mateo lo dedica el discípulo de Cristo a tener en cuenta a quien era el Precursor, quien debía presentar a Cristo al mundo. Juan, primo de Jesús, era aquel a quien había elegido Dios, y lo había puesto en el mundo para eso, para cumplir tan importante misión.

Aquel hombre era muy austero y vivía de lo que encontraba. No anhelaba nada mundano ni material sino que sabía que tenía que hacer o que hacía: bautizar. Para eso había sido puesto ahí por Dios y es lo que haría cuando Jesús se le acercara.

Juan el Bautista sabe que Quien viene detrás de él es mucho más que él mismo. Él bautiza con agua pero Quien viene, a quien no tiene, siquiera dignidad para desatarle las sandalias, lo hará con fuego y Espíritu Santo. Y eso, que suponía mucho, era perfectamente conocido por Juan.




JESÚS, ayúdanos a seguir el camino recto que lleva al definitivo Reino de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán

9 de diciembre de 2017

Dar gratis lo recibido


Mt 9,35—10,1.6-8
En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: ‘La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies’. 
Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. A estos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: ‘Dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis’”.

COMENTARIO

Jesús evangeliza allá por donde camina. Su evangelización es de palabra y es de obra porque la misión encomendada por Dios abarca todo lo que, humanamente, sea posible. Y eso hace Cristo cumpliendo con la misma a la perfección. Y cura las dolencias físicas y espirituales pidiendo, además, que Dios envíe muchos que hagan lo mismo.

Pero Jesús hace algo más: envía a los suyos, a sus discípulos más allegados para que hagan lo mismo que Él estaba haciendo. Y lo hace dando una instrucción: primero deberán ir a aquellos judíos que hayan equivocado el camino que lleva a Dios. Procuraran, pues, que conozcan la Palabra de Dios y lo que eso significa.

Pero Jesús dice algo que es muy importante y que no debían olvidar aquellos que le seguían: habían recibido mucho bien del Mesías y eso era lo que debían dar a los demás.



JESÚS, ayúdanos a dar lo que hemos recibido y a darlo sin pedir nada a cambio.

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de diciembre de 2017

Pareciera que no tiene nada que ver pero sí



Lc 1, 26-38

“26 Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 28 Y entrando, le dijo: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.’ 29 Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. 30 El ángel le dijo: ‘No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; 31 vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. 32 Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; 33 reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.’ 34 María respondió al ángel: ‘¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?’ 35 El ángel le respondió: ‘El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por  eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. 36 Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, = 37 porque ninguna cosa es imposible para Dios.’ = 38 Dijo María: ‘He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.’ Y el ángel dejándola se fue.” (Lc 1, 26-38)


COMENTARIO

Ciertamente, pudiera parecer que poco tiene que ver el nacimiento, la  Anunciación del que sería Hijo de Dios con el recuerdo de la concepción inmaculada de la Virgen María. Sin embargo, tiene una relación directa Quien va a nacer pronto y quien lo trajo el mundo.

Aquel Ángel, Gabriel, andaba muy atareado. Había avisado a Zacarías del nacimiento de su hijo Juan y, ahora, se presenta ante María, una joven de Nazaret, para decirlo que había encontrado gracia en el corazón de Dios. Se lo plantea todo como es: Dios la quiere por Madre si ella acepta.

Aquella joven se perturba. Y es que no es nada extraño que eso pasara. Sin embargo, se repone pronto y su fe y su fidelidad a Dios, a su Dios y nuestro Dios, se impone su corazón y su amor y se declara esclava de su Señor. Y eso lo posibilita todo.


JESÚS, gracias por tener una Madre como la Inmaculada Virgen María.

Eleuterio Fernández Guzmán


7 de diciembre de 2017

Cumplir con la voluntad de Dios


Mt 7,21.24-27

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina’”.


COMENTARIO

S bien cierto que tanto en tiempos de Jesucristo como ahora mismo, aquellos que le seguían, sus discípulos, podían tener por buenas sus oraciones y sus invocaciones a Dios Padre. Sin embargo, como bien dice el Hijo de Dios eso no es suficiente pues hay que cumplir la voluntad del Todopoderoso.

Jesús abunda en ejemplos para que eso se entienda. Está la actitud de quien cree que hace las cosas bien y construye su espíritu sobre material poco resistente, con oraciones que creen llegar a Dios pero que, por ejemplo, están faltas de verdadera caridad. Tales personas no triunfarán en cuanto a su relación con Dios.

Hay, sin embargo, otra forma de actuar: hacer las cosas de acuerdo a la voluntad de Dios y construir nuestra vida sobre la Roca que es Cristo. Así añadiremos, al Señor, Señor, el cumplimiento de la voluntad del Creador.


JESÚS, ayúdanos a construir sobre Ti.


Eleuterio Fernández Guzmán

6 de diciembre de 2017

Conscientes del poder de Dios


Mt 15,29-37

En aquel tiempo, pasando de allí, Jesús vino junto al mar de Galilea; subió al monte y se sentó allí. Y se le acercó mucha gente trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y otros muchos; los pusieron a sus pies, y Él los curó. De suerte que la gente quedó maravillada al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban curados, los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Dios de Israel. 

Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: ‘Siento compasión de la gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino’. Le dicen los discípulos: ‘¿Cómo hacernos en un desierto con pan suficiente para saciar a una multitud tan grande?’. Díceles Jesús: ‘¿Cuántos panes tenéis?’. Ellos dijeron: ‘Siete, y unos pocos pececillos’. El mandó a la gente acomodarse en el suelo. Tomó luego los siete panes y los peces y, dando gracias, los partió e iba dándolos a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y de los trozos sobrantes recogieron siete espuertas llenas
”.



COMENTARIO

Jesús curó a muchos. Eso lo sabemos más que bien porque lo hemos leído muchas veces en las Sagradas Escrituras. Y curó de dolencias físicas y espirituales. Y por eso allí donde iban muchos acudían a ser curados. Además, por eso, glorificaban a Dios porque se daban cuenta de que había enviado al Mesías.

Pero Jesús, al parecer, nunca tenía bastante con lo que hacía. En cualquier ocasión que podía se ponía al servicio de todos. Y en aquella ocasión la cosa era bien difícil pues eran muchos y disponían de muy poco.

Pero Dios nunca abandona a quien necesita ayuda y eso mismo hace en tal ocasión. Y es que Jesús da gracias a Dios y le pide tal merced. Por eso, precisamente por eso, sobraron… incluso sobró después de que comieran tanto porque para Dios nada hay imposible.




JESÚS, ayúdanos a ser conscientes del poder de Dios.

Eleuterio Fernández Guzmán


5 de diciembre de 2017

Quién es Cristo

Lc 10, 21-24

“21 En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: 'Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito.' 22 Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar'.
23 Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: '¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron'”.

COMENTARIO

Lo que dice aquí Jesucristo podía parecer muy grave. Y es que, según sabía el Hijo de Dios, su Padre había ocultado las cosas más importantes a los que se creían sabios y las había comunicado a los más sencillos lo cual mostraba, claramente, una preferencia.

También era cierto que sólo Dios conocía al Hijo y, hasta entonces, nadie había visto a Dios porque sólo el Hijo había salido del Padre. Es más, Dios le había entregado todo a su Hijo para que cumpliera la misión más importante de la historia de la humanidad: salvar a la descendencia del Todopoderoso.

Sabía Cristo que había habido muchos hombres que, a lo largo de la historia de la salvación, habían esperado la llegada del Mesías. Y ahora, que era el momento en el que, de verdad, había llegado el mismo, había muchos que no lo reconocían. ¡Ay de ellos!

JESÚS, ayúdanos a aceptarte como nuestro Dios y Señor.


Eleuterio Fernández Guzmán

3 de diciembre de 2017

Necesitamos velar

Mc 13, 33-37

33’ Estad atentos y vigilad, porque ignoráis cuándo será el momento. 34 Al igual que un hombre que se ausenta: deja su casa, da atribuciones a sus siervos, a cada uno su trabajo, y ordena  al portero que vele; 35 velad, por tanto, ya que no sabéis cuándo viene el dueño de la casa, si al atardecer, o a media noche, o al cantar del gallo, o de madrugada. 36 No sea que llegue de improviso y os encuentre dormidos. 37 Lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad!’”


COMENTARIO

No podemos negar que Jesucristo es perseverante. Es decir, que no se cansa nunca de decir aquello que nos conviene por muy pesado que creamos que es. Sabe que tiene que cumplir una misión…. ¡Y la cumple a la perfección!

El aviso sobre la atención que debemos prestar a nuestra vida para no olvidar de Quién somos hijos, es de tal trascendencia, que el Hijo de Dios no duda en avisar, a tal respecto, muchas veces.

Sabe que Dios nos puede llamar en cualquier momento. Por eso habla Cristo del atardecer, a la madrugada o al amanecer. Por eso nos pide, casi por favor, que velemos, para no ser sorprendidos por Quien nos ha de juzgar.


JESÚS, ayúdanos a velar; ayúdanos a no descuidar nuestra vida espiritual.

Eleuterio Fernández Guzmán


2 de diciembre de 2017

Lo que no vale la pena

Lc 21, 34-36

“34 Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improviso sobre vosotros, 35 como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra.  36 Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre.”

COMENTARIO


No podemos negar, los discípulos de Cristo, que vivimos en el mundo. Es decir, Dios nos ha puesto aquí, en la Tierra, y eso debe valer para que sepamos que debemos procurar que las cosas cambien.

Es cierto que somos habitantes del mundo. Sin embargo, debemos procurar que las cosas mundanas no nos afecten más de la cuenta. Y el Hijo de Dios procura que nos demos cuenta de lo que, verdaderamente, importa.

Debemos velar. Es decir, debemos permanecer alerta a la llamada de Dios. Y eso supone, primero, orar para que eso pase cuando Dios quiera que pase. Pero, en segundo lugar, debemos procurar que no nos dominen las mundanidades.

JESÚS, ayúdanos a saber esperar la llamada del Padre Eterno.


Eleuterio Fernández Guzmán

1 de diciembre de 2017

La Palabra ni pasa ni caduca

Lc 21,29-33

En aquel tiempo, Jesús puso a sus discípulos esta comparación: ‘Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya echan brotes, al verlos, sabéis que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que el Reino de Dios está cerca. Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán’”.

COMENTARIO

Jesús sabía que, aquellos que le escuchaban, encontraban dificultades, algunas veces, en entender qué es lo que les quería decir. Les habla, por eso, en parábolas o haciendo comparaciones con cosas sencillas.

Jesús les pone el ejemplo de la higuera. Saben cuándo va a dar frutos porque tienen aprendido que así será porque Dios determinó, cuando la creó, que así fuera.

Todo, por otra parte, está escrito y, por eso mismo, sabrán que el Reino de Dios habrá llegado definitivamente cuando se produzcan los signos de los que ha hecho referencia. Es más, todo pasará menos la Palabra de Dios… que es eterna.


JESÚS, ayúdanos a esperar con perseverancia en la fe tu definitiva llegada.

Eleuterio Fernández Guzmán


30 de noviembre de 2017

Le siguieron




Mt 4, 18-22

“18 Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, 19 y les dice : 'Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres.' 20 Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. 21 Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. 22 Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron.”.


COMENTARIO

El Hijo de Dios, en su labor de elección de aquellos que iban a ser sus discípulos más allegados, sus Apóstoles, camina por aquellos lugares que conocía. Y es que quería escoger a los que, pensaba, estaban preparados para recibir, en corazón tierno, la Palabra de Dios.

Aquellos dos hombres, los hijos de Zebedeo, eran pescadores. Y llevaban a cabo su labor en la seguridad de un trabajo asegurado. Digamos que su vida la tenían asegurada. Por eso cuando Jesús los llama, ellos debieron ver algo muy importante en su mirada y en sus palabras.

Jesús no les dice nada extraño. Bueno, algo de extrañeza había en aquello de que los iba a hacer pescadores de hombres. Pero ellos, a pesar de no acabar de entender aquello, lo dejan todo, “al instante” dice el texto bíblico, y le siguen. Lo dejan todo y le siguen.


JESÚS, ayúdanos a ser fieles seguidores tuyos.

Eleuterio Fernández Guzmán


29 de noviembre de 2017

El gozo de ser mártires de Cristo


Lc 21,12-19

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas’”.

COMENTARIO

Lo que ha de venir… ya vino

Jesús sabía que la persecución hacia sus discípulos estaba asegurada. Por eso, entonces, los pone sobre aviso porque incluso sus propios familiares los iban a entregar.

El Espíritu Santo habla por nosotros

El Defensor nos iba a defender porque era obligación suya hacerlo. Por eso Jesús nos consuela al respecto de qué decir sobre aquello que es objeto de persecución. Y debemos confiar en su palabra.

La salvación eterna

Jesús pone el acento en una palabra clave: perseverancia. Con ella, con perseverar en la fe y en la confianza en Dios, ganaremos la vida eterna. Ni las persecuciones podrán, han de poder, con nuestro espíritu.


JESÚS, ayúdanos a tener siempre presentes las persecuciones.

Eleuterio Fernández Guzmán


28 de noviembre de 2017

Los que vienen en nombre de Cristo


Lc 21,5-11

En aquel tiempo, como dijeran algunos acerca del Templo que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: ‘Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida’. 

Le preguntaron: ‘Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?’. Él dijo: ‘Estad alerta, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘Yo soy’ y ‘el tiempo está cerca’. No les sigáis. Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato’. Entonces les dijo: ‘Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo
’”.


COMENTARIO

Estaba claro que aquel Maestro que había enseñado por los caminos y los pueblos, que se había cansado y hasta había llorado por sus amigos que sufrían, conocía lo que iba a suceder. Por eso profetiza acerca de lo que pasará, que acabará pasando, con el Templo de Jerusalén. Pero también habla de un final… final.

Pero muchos han de venir, habrán de venir, diciendo que son Jesucristo y que vienen al salvar al mundo. Pero cuando llegue el momento, terrible si lo pensamos, del fin del mundo, otras cosas, antes, han de pasar.

Jesús nos pone sobre el aviso de qué va a suceder cuando todo se transforme. Todo lo que dice se ha de cumplir, palabra por palabra, porque lo dice Quien ya ha visto que ha de suceder y no otra cosa pasará. Entonces muchos comprenderán que todo lo que dicho ha pasado según lo dijo Quien lo sabía.

JESÚS, ayúdanos a fiarnos de lo que nos dices porque eres la Verdad.

Eleuterio Fernández Guzmán


27 de noviembre de 2017

La importancia de lo pequeño hecho con fe


Lc 21, 1-4

“1 Alzando la mirada, vió a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; 2 vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, 3 y dijo: ‘De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. 4 Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir.’”

COMENTARIO


No es nada extraño que Jesús, cuando iba al Templo de Jerusalén (o, imaginamos, que a cualquier otro) pasara tiempo mirando a las personas que acudían allí a orar y a dirigirse a Dios. Y es que era una buena manera de buscar algún tipo de enseñanza.

Las ofrendas eran muy tenidas en cuenta por la sociedad judía. Queremos decir que se admiraba, con toda seguridad, a quien mucho echaba en el arca del Tesoro. Pero había quien no podía echar mucho y, como en el caso de aquella viuda, poco podía ofrecer.

Sin embargo, las cosas no eran como podían parecer. Y es que había muchos que, por ser ricos, echaban aquello que les sobraba. Pero aquella viuda echó no lo que le sobraba sino lo que le había falta para comer. Y aquello era admirable para Jesús.

JESÚS,  ayúdanos a no ser rácanos en la fe.


Eleuterio Fernández Guzmán

26 de noviembre de 2017

Merecimientos nuestros

Mt 25, 31-46


Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa  las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.          Entonces dirá el Rey a los de su derecha: ‘Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme. ’Entonces los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te  dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?’ Y el Rey les dirá: En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.’ Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.’ Entonces dirán también éstos: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?’ Y él entonces les responderá: ‘En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo.’ E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna”.

COMENTARIO

La verdad de Dios

No podemos decir que Jesús no se exprese con claridad acerca de nuestro destino eterno: nos corresponde a nosotros escoger entre lo bueno y lo malo, entre lo que nos proporcionará la vida eterna o la muerte eterna. Y muchas veces dice esto.

Lo que podemos hacer para merecer

Jesús pone ejemplos de qué podemos hacer para merecer ver el rostro de Dios y alcanzar la bienaventuranza. Se trata, sobre todo, de hacer el bien… al prójimo que, por ser hermano de Jesús, también lo es nuestro.


Lo que no debemos hacer

Podemos, de todas formas, hacer lo contrario a nuestros intereses espirituales y llevar una vida en la que el prójimo no sea nada para nosotros: no ayudar nada, no auxiliar nada, no pedir nada a Dios por nuestro prójimo…


JESÚS, ayúdanos a tener en cuenta a nuestro prójimo.

Eleuterio Fernández Guzmán


25 de noviembre de 2017

Sábado, 25 de noviembre de 2017



Lc 20,27-40

En aquel tiempo, acercándose a Jesús algunos de los saduceos, esos que sostienen que no hay resurrección, le preguntaron: ‘Maestro, Moisés nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno, que estaba casado y no tenía hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su hermano. Eran siete hermanos; habiendo tomado mujer el primero, murió sin hijos; y la tomó el segundo, luego el tercero; del mismo modo los siete murieron también sin dejar hijos. Finalmente, también murió la mujer. Ésta, pues, ¿de cuál de ellos será mujer en la resurrección? Porque los siete la tuvieron por mujer’. 

Jesús les dijo: ‘Los hijos de este mundo toman mujer o marido; pero los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, ni pueden ya morir, porque son como ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. Y que los muertos resucitan lo ha indicado también Moisés en lo de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. No es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para Él todos viven’. 

Algunos de los escribas le dijeron: ‘Maestro, has hablado bien’. Pues ya no se atrevían a preguntarle nada
”.



COMENTARIO

Ciertamente como escribiría San Pablo tiempo después, si la resurrección de Cristo no es cierta, nuestra ve es vana. El caso es que muchos verían a Cristo resucitado y, claro está, era cierto lo que veían sus hermanos. Pues ahora algunos dudan de que eso se posible y le plantean una pregunta a Jesús que sólo tiene en cuenta lo mundano de la situación.

Jesús les responde de forma correcta acerca de cómo es la vida del mundo futuro, de la vida eterna: no se trata de una repetición de la que aquí vivimos sino que es distinta: no se tomará marido ni mujer ni nada será igual que es en la vida terrena. Y eso porque Dios lo es de vivos y no de muertos.

Es bien cierto que ante aquella respuesta los saduceos no estuvieran muy contentos pues esperaban otra cosa. Sin embargo, sí hubo algunos que entendieron lo que quería decir Jesús y así se lo hicieron saber. Es más, a partir de este momento, como dice el texto bíblico de hoy, pocos se atrevieron a preguntarle nada.


JESÚS, ayúdanos a comprender todo acerca de la resurrección, de la tuya y de la nuestra.

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de noviembre de 2017

El celo por la Casa de Dios


Lc 19, 45-48

45 Entrando en el Templo, comenzó a echar fuera a los que vendían, 46 diciéndoles: 'Está escrito: mi Casa será Casa de oración. ¡Pero vosotros la habéis hecho una cueva de bandidos!'

47 Enseñaba todos los días en el Templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y también los notables del pueblo buscaban matarle, 48 pero no encontraban qué podrían hacer, porque todo el pueblo le oía pendiente de sus labios.”


COMENTARIO

Que Jesús fuera al Templo no era nada extraño sino, al contrario, la cosa más normal del mundo. Y que hubiera ido muchas veces antes de la que ahora recoge el Evangelio de San Lucas era de esperar. Por eso pasó lo que pasó.

El Hijo de Dios acabó cansándose de lo que veía en el Templo. Y es que, en vez de hacer de la Casa de Dios una que lo era de oración habían hecho de la misma una de latrocinio. Y es que aprovechaban sus instalaciones para negociar con las cosas de Dios.

Aquello que había hecho Jesús, la expulsión de los cambistas y negociantes, había empezado a preocupar a más de uno de los que se aprovechaban de tales negocios. Por eso buscaban matarle; por eso.

JESÚS, ayúdanos a pedir perdón por nuestros pecados.


Eleuterio Fernández Guzmán