18 de agosto de 2017

Entender, necesariamente, a Jesucristo



Mt 19, 3-12

“3 Y se le acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, le dijeron: ‘¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?’
4 El respondió: ‘¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo,
= los hizo varón y hembra, = 5 y que dijo: = Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne? = 6 De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre.’ 7 Dícenle: ‘Pues ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla?’ 8 Díceles: ‘Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. 9 Ahora bien, os digo que quien repudie a su mujer - no por fornicación - y se case con otra, comete adulterio.’ 10 Dícenle sus discípulos: ‘Si tal es la condición del hombre respecto de su mujer, no trae cuenta casarse.’ 11 Pero él les dijo: ‘No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido. 12 Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda.’”


COMENTARIO

Cuando Jesucristo empieza lo que se da en llamar “vida pública” o, lo que es lo mismo, su predicación por el Reino de Dios, sabe que debe cambiar muchas cosas que no han sido correctamente entendidas ni aplicadas, en cuanto Ley de Dios, por el pueblo escogido por el Todopoderoso.

Jesucristo niega la posibilidad de que, así dicho y en general, pueda haber separación entre un hombre y una mujer que han contraído santo matrimonio. Y es que lo que une Dios, por supuesto, no puede separarlo el hombre.

Hay, sin embargo, quien ha sido escogido por Dios para llevar una vida no matrimonial sino entregando la misma al servicio del Creador y del prójimo. Por eso dice el Hijo de Dios que, quien sea capaz de entender, que entienda. Y muchos, seguramente, no lo entendieron.


JESÚS, ayúdanos a comprender tus santas palabras.

Eleuterio Fernández Guzmán


17 de agosto de 2017

Perdonar y volver a perdonar

Mt 18, 21-30.32-35

21 Pedro se acercó entonces y le dijo: ‘Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?’ 22 Dícele Jesús: ‘No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.’ 23 ‘Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. 24 Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. 25 Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. 26 Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: ‘Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré.’

27 Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda. 28 Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: ‘Paga lo que debes.’ 29 Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: “Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré.” 30 Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía.

32 Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: ‘Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. 33 ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?” 34 Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. 35 Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano.’”


COMENTARIO

Pedro está preocupado. Y es que, seguramente, ha visto muchas veces como Jesús, su Maestro, perdona a quienes él no sería capaz ni de mirar a la cara. Por eso se atreve a preguntarle que cuántas veces ha de perdonar.

La respuesta de Jesús no se hace esperar. No es, casi seguro, como creía que iba a ser Pedro pero es, ciertamente, muy difícil de cumplir: siempre. Y es que perdonar siete veces siete es lo mismo que decir que tantas veces se es ofendido, tantas vece se ha de perdonar.

Y pone un ejemplo. El Hijo de Dios pone el ejemplo de quien mucho perdonó. Espera, tal persona (pensemos lo mismo de Dios) que el perdonado haga lo mismo con quien algo le debe. Pero falla y es egoísta. No podemos, entonces, quejarnos del trato que el señor le da a un siervo tan egoísta...


JESÚS, ayúdanos a saber perdonar siempre.


Eleuterio Fernández Guzmán

16 de agosto de 2017

Miércoles XIX del tiempo ordinario

Mt 18,15-20

"En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 'Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano. Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos'".

COMENTARIO

Jesucristo se refiere aquí a la corrección fraterna. Y nos aconseja no hacer, de ella, un instrumento de crítica sin más hacia un hermano en la fe. Y es que, según el Hijo de Dios, sólo se puede considerar a alguien apartado de la comunidad creyente si no quiere escuchar los consejos espirituales de sus hermanos y prefiere el mal camino. 

Jesucristo debe hablar a los que están más cerca de Él. Y es que la posibilidad de atar o desatar en la tierra se la encomendó a sus Apóstoles y, a través de ellos, ha llegado hasta los sacerdotes siendo ellos los que, en nombre del Hijo de Dios, perdonan o no los pecados. 

Nos pide, además, oración. Y es que es la forma más directa de relacionarse con Dios. Y es que bien sabe Jesucristo que este tipo de ayuda es más que provechosa para sus hermanos los hombres: saber cómo pedir y a Quién dirigirse. 


JESÚS, ayúdanos a saber cómo debemos comprender tu Palabra. 

Eleuterio Fernández Guzmán

15 de agosto de 2017

María, asunta al Cielo en cuerpo y alma


SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

Lc 1, 39-56


Hoy corresponde el evangelio de san Lucas. En concreto los versículos 39 al 56 del capítulo 1 del mismo. María proclama el Magnificat ante su prima Isabel.


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JESÚS, cuida a tu Madre y escucha siempre las peticiones que a ella dirigimos desde nuestra vida terrena.


Eleuterio Fernández Guzmán



14 de agosto de 2017

Lo que debe importarnos


Mt 17, 22-27

“22 Yendo un día juntos por Galilea, les dijo Jesús: ‘El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; 23 le matarán, y al tercer día resucitará.’ Y se entristecieron mucho. 24 Cuando entraron en Cafarnaúm, se acercaron a Pedro los que cobraban el didracma y le dijeron: ‘¿No paga vuestro Maestro el didracma?’.

25 Dice él: ‘Sí.’ Y cuando llegó a casa, se anticipó Jesús a decirle: ‘¿Qué te parece, Simón?; los reyes de la tierra, ¿de quién cobran tasas o tributo, de sus hijos o de los extraños?’ 26 Al contestar él: ‘De los extraños’, Jesús le dijo: ‘Por tanto, libres están los hijos. 27 Sin embargo, para que no les sirvamos de escándalo, vete al mar, echa el anzuelo, y el primer pez que salga, cógelo, ábrele la boca y encontrarás un estáter. Tómalo y dáselo por mí y por ti.’”

COMENTARIO

¡Hay que ver! Mientras que el Hijo de Dios está informando a sus Apóstoles de lo que va a pasar con su persona y lo que supone eso para ellos mismos, hay quien se preocupa porque paguen un impuesto…

Pero Jesús conoce el corazón de los hombres y no se preocupa por una cosa tan de poca importancia. Prefiere aprovechar el momento para enseñar a quien le sigue qué es lo que importa para que comprendan que las cosas tienen su importancia según sean éstas.

Si los hijos de los reyes no pagan tributos ¿cómo iban a hacer los hijos de Dios, que es Rey de Reyes? Cada cosa, por tanto, debe estar en su lugar y cada momento tiene su propio afán. Y el que ahora se nos narra tiene que ver con lo que, verdaderamente, debe importarnos.


JESÚS, ayúdanos que confiemos en lo que debe importarnos.

Eleuterio Fernández Guzmán


13 de agosto de 2017

Tener confianza en Jesucristo


Mt 14, 22-33

“Después que se sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla mientras él despedía a la gente. Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. 

De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: ‘¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!’. Pedro le contestó: ‘Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua’. Él le dijo: ‘Ven’. Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: ‘Señor, sálvame’. En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: ‘¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?’. En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante Él diciendo: ‘Realmente eres Hijo de Dios’”.

COMENTARIO

A lo largo de la llamada vida pública de Jesús tuvo muchas ocasiones el Maestro de darse cuenta de que sus discípulos, bueno, pues tenían la confianza justa como para acompañarle por los caminos de Dios pero que mucho más… bueno, pues que no.

El episodio de la barca que se mueve es ejemplo. Pero lo es más el de Pedro, el Apóstol que estaba llamado a ser el pastor que guiara a la primera Iglesia católica. Y es que tiene miedo cuando, de no tenerlo y haber confiado más de su Maestro, no se hubiera hundido en las aguas sobre ¡las que iba andando!

Los signos como aquellos eran necesarios. Es decir, los que eran miembros del pueblo judía habían tenido muchos signos de Dios a lo largo de su historia. Por eso creían. Y aquello, lo del viento y lo de Pedro caminando, como Jesús, sobre las aguas, eran más que evidentes signos de que su Maestro era el Hijo de Dios, el Enviado, el Mesías.


JESÚS, ayúdanos a confiar siempre en ti.


Eleuterio Fernández Guzmán

12 de agosto de 2017

Tener fe de verdad

Mt 17, 14-20

"En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre que, arrodillándose ante Él, le dijo: 'Señor, ten piedad de mi hijo, porque es lunático y está mal; pues muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua. Se lo he presentado a tus discípulos, pero ellos no han podido curarle'. Jesús respondió: '¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo acá!'. Jesús le increpó y el demonio salió de él; y quedó sano el niño desde aquel momento. 

Entonces los discípulos se acercaron a Jesús, en privado, y le dijeron: '¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?''. Díceles: 'Por vuestra poca fe. Porque yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: desplázate de aquí allá”, y se desplazará, y nada os será imposible'".




COMENTARIO

Lo que dice Jesucristo, muchas veces, pudiera parecer que ofendía a muchos. Y es que había venido al mundo no a quedar bien con la mayoría ni con la minoría sino a cumplir la misión de salvar. Y, a veces, eso hace que diga ciertas cosas que pueden no gustar.

Cuando Jesús ve que hay algunos que no tienen suficiente fe como para expulsar un demonio del cuerpo de quien lo tiene alojado sabe que es porque no han orado bastante o, mejor, bien. Y eso se lo hace ver a los que, al parecer, no acaban de comprender lo que hace y dice.

Jesús dice que ellos tienen poca fe. Por eso el ejemplo del grano de mostaza, si tuvieran fe como un tal grano que es muy pequeño, harían que un monte se moviera del sitio. Y eso era lo mismo que decir que fe, lo que se dice fe, no tenían mucha.



JESÚS, ayúdanos a tener fe, al menos, como un grano de mostaza.

Eleuterio Fernández Guzmán


11 de agosto de 2017

Negarse para ser

Mt  16, 24-28


COMENTARIO

Todo, en este texto del Evangelio de San Mateo, tiene que ver con la salvación eterna. Vamos, con lo que nos conviene saber si es que queremos salvarnos. Y es que el Hijo de Dios vino al mundo a eso: a que nos salváramos. Por eso nos habla de que debemos seguirlo… cargando con nuestra propia cruz… o cruces.

Lo que importa bien que lo sabe Jesucristo: no vale el mundo ni lo que, en él, podamos atesorar. Lo único que debemos tener en cuenta es que, al final de la vida, seremos examinados en el amor y que arruinar, ahora, nuestra alma, no vale más que para atraernos la desgracia eterna.

El caso es que no se guarda nada Jesucristo. Lo dice todo. Y, sobre todo, aquello que es más importante para nosotros, simples mortales que, un día, seremos juzgados por Dios: eso, el Todopoderoso nos pagará según haya sido nuestra conducta material y espiritual en vida. Por eso debemos negarnos a ser nosotros para seguir a Jesucristo.

JESÚS, ayúdanos a ser capaces de seguirte y a negarnos a nosotros mismos sin soberbia alguna.

Eleuterio Fernández Guzmán


10 de agosto de 2017

Morir para vivir



Jn 12, 24-26



COMENTARIO

Lo que Jesucristo, a lo largo de la vida que hemos dado en llamar “pública”, quiere es que aquellos que Dios le ha dado se salven. Por eso, en tal tiempo, procura enseñarles qué es lo que deben/debemos hacer, a nivel espiritual (y tantas veces, material) para que eso sea posible.

Debemos morir. Eso bien que lo sabe el ser humano desde que la muerte entró en el mundo. Sin embargo, no es lo mismo morir de una manera que de otra. Y nosotros, los discípulos del Hijo de Dios sólo podemos hacerlo de una manera: después de haberlo servido como debe ser servido el Todopoderoso.

En todo caso, podemos decir que tiene un gran premio, una gran gracia podríamos decir, servir a Jesucristo. Y es Él mismo quien nos lo dice al referirnos que quien le sirva será honrado por Dios, por el Padre, por nuestro Creador. ¿Puede haber algo mejor que eso?


JESÚS, ayúdanos a servirte.


Eleuterio Fernández Guzmán

9 de agosto de 2017

No negar nunca a Cristo

Mt 10, 28-33

“28 ‘Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. 29 ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos
caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. 30 En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. 31 No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos. 32 ‘Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; 33 pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos.’”

COMENTARIO

Es bien cierto que se puede matar el cuerpo pero también se puede matar el alma. Por eso, para aquellos que creen que sólo el cuerpo es lo importante en sus vidas y se deshacen en parabienes para el mismo sin tener en cuenta que desaparecerá hecho polvo tras la muerte, no importa el estado del Alma. Pero Jesucristo cree que es más importante el alma que el cuerpo porque sabe que la parte inmortal del hombre es, precisamente, la segunda. Por eso se nos insta a tener muy en cuenta aquello que, los que quieren matar el alma, procuran hacer en contra de la misma.

De todas formas, estamos en la seguridad de que Dios nos mira y nos contempla. Por eso nos basta con saber eso y, también, con saber que su Hijo Jesucristo enseña, nos enseña, que debemos tenerlo en cuenta a Él. Y fue Dios quien dijo que eso hiciéramos en el episodio de la Transfiguración de Nuestro Señor Jesucristo: que lo escucháramos.

Escuchar a Jesucristo no es cualquier cosa. Es decir, no basta con decir, por ejemplo, “pues sí, yo lo escucho porque dice cosas tan bien dichas...”. No. hay que poner en práctica aquello que dice como, por ejemplo, no negarlo ante los hombres. Tal cosa no es nada buena para nosotros porque nuestra alma sufrirá, sin duda alguna, tal tipo de acción. Y es que Jesucristo, que es Dios hecho hombre, así lo tendrá en cuenta.


JESÚS, ayúdanos a no negarte nunca.


Eleuterio Fernández Guzmán

8 de agosto de 2017

El poder de Dios en Cristo

Mt 14, 22-36

Martes XVIII del tiempo ordinario

“En aquellos días, cuando la gente hubo comido, Jesús obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir por delante de Él a la otra orilla, mientras Él despedía a la gente. Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar; al atardecer estaba solo allí.

La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. Y a la cuarta vigilia de la noche vino Él hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: «Es un fantasma», y de miedo se pusieron a gritar. Pero al instante les habló Jesús diciendo: ‘¡Ánimo!, que soy yo; no temáis’. Pedro le respondió: ‘Señor, si eres tú, mándame ir donde tú sobre las aguas’. ‘¡Ven!’, le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, yendo hacia Jesús. Pero, viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse, gritó: ¡Señor, sálvame!’. ‘Al punto Jesús, tendiendo la mano, le agarró y le dice: ‘Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?’. Subieron a la barca y amainó el viento. Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: ‘Verdaderamente eres Hijo de Dios’.

Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Los hombres de aquel lugar, apenas le reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le presentaron todos los enfermos. Le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaron salvados.”


COMENTARIO

Pedro, el pescador que luego lo sería de hombres, tiene miedo. Tiene, también, confianza porque a Jesús le dice que se fía de Él si le dice que es su Maestro.  Pero ellos, la totalidad seguramente, tenían miedo ante lo que creían ver. Para ellos era una visión, no reconocieron a Cristo.

El poder de Dios que su Hijo muestra en este episodio de andar sobre las aguas tiene todo que ver con la voluntad del Todopoderoso de hacer ver que, en efecto, puede cualquier cosa que la imaginación del hombre sea capaz de alcanzar.

Pero mucho, allí donde iba, lo reconocían. Sabía que era aquel Maestro del que habían escuchado hablar y que por ellos podía mucho hacer. Y su fe, la de aquellos que así creían, tenía su justa recompensa con la sanación de sus males.



JESÚS, ayúdanos a reconocerte en medio del mundo.

Eleuterio Fernández Guzmán


7 de agosto de 2017

Confiar siempre en Cristo

Lunes, 7 de agosto de 2017


Mt 14, 13-21

“13 Al oírlo Jesús, se retiró de allí en una barca, aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron las gentes, salieron tras él viniendo a pie de las ciudades.
14 Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó
a sus enfermos.
15 Al atardecer se le acercaron los discípulos diciendo: ‘El lugar está deshabitado, y la hora es ya pasada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida.’ 16 Mas Jesús les dijo: ‘No tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer.’ 17 Dícenle ellos: ‘No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.’ 18 Él dijo: ‘Traédmelos acá.’ 19 Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. 20 Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. 21 Y los que habían comido eran unos 5.000 hombres, sin contar mujeres y niños.”


COMENTARIO

Podemos imaginar que cuando Jesús se entera de la muerte de su primo Juan, El Bautista, sabe que había llegado un momento muy importante para Él. Se va a lugar desierto para orar y dirigirse a su Padre. Pero muchos se dan cuenta y le siguen.

Es bien cierto que le seguían miles y miles de personas. Nos dice San Matero que eran más de 5000 los que allí se encontraban. Ciertamente, un número tan importante de personas necesitan mucho para alimentarse.

Jesús prueba a sus Apóstoles. Ellos no atinan con la solución a lo que se les había planteado. Piensan como hombres y no lo hacen de forma espiritual. Jesús, en cambio, se dirige a Dios porque sabe que su prójimo está necesitado. Y todos se sacian de comida cumpliendo, así, su misión.

JESÚS,  ayúdanos a confiar siempre en tus fuerzas.


Eleuterio Fernández Guzmán


6 de agosto de 2017

Domingo, 6 de agosto de 2017-Escuchar a Jesucristo




Mt 17, 1-9

“En aquel tiempo, Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con Él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: ‘Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías’. 

Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: ‘Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle’. Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: ‘Levantaos, no tengáis miedo’. Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: ‘No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos’”.

COMENTARIO

Había momentos en los que el Hijo de Dios escogía a algunos de sus discípulos para que vieran o escucharan algo que iba a ser muy importante para ellos. Y eso hace ahora con Santiago, Pedro y Juan. Los lleva a un monte donde va a transfigurarse. Pero pasa mucho más.

Aquellos tres asustados hombres, seguramente analfabetos en muchos aspectos, tiene miedo. Lo que están viendo hace que sus corazones se aceleren y no sepan a qué quedarse. Pedro, por eso, quiere hacer tras tiendas mientras Dios les dice que escuchen a su amado Hijo Jesucristo.

Hay algo, sin embargo, muy importante: Jesús les dice que nada de eso digan hasta que resucite de entre los muertos. Y ellos, que ya debían andar bastante preocupados por lo que habían visto, añadían a su preocupación eso de la resurrección que ni entendían ni acababan de ver cómo qué era.

JESÚS, ayúdanos a escucharte.

Eleuterio Fernández Guzmán


5 de agosto de 2017

Lo que consigue el respeto humano

Mt 14, 1-12

“En aquel tiempo, se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús, y dijo a sus criados: ‘Ese es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él fuerzas milagrosas’. 


Es que Herodes había prendido a Juan, le había encadenado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo. Porque Juan le decía: «’o te es lícito tenerla’. Y aunque quería matarle, temió a la gente, porque le tenían por profeta. 


Mas llegado el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio de todos gustando tanto a Herodes, que éste le prometió bajo juramento darle lo que pidiese. Ella, instigada por su madre, ‘dame aquí, dijo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista’. Entristecióse el rey, pero, a causa del juramento y de los comensales, ordenó que se le diese, y envió a decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la muchacha, la cual se la llevó a su madre. Llegando después sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron; y fueron a informar a Jesús.


COMENTARIO

No podemos negar que el ser humano, en cuanto puede, tergiversa lo que es su fe y se deja llevar por el qué dirán. Y eso es lo que le pasa a Herodes en el episodio del Evangelio de San Mateo que corresponde al día de hoy.

Herodes sabía que Juan el Bautista era un profeta. También sabía que el pueblo lo consideraba eso. Sin embargo, se deja llevar por lo que ha prometido a la bailarina que tanto le gusta ver. Por eso, entrega la cabeza del Bautista en una bandeja. Se deja llevar por lo que piensen de él los demás en vez de mantenerse firme en su creencia personal y de fe.

Hay, sin embargo, alguien que aquí es aún peor que Herodes. Y nos referimos a la mujer que insta a su hija a que el tetrarca ordena la decapitación de un santo como si no hubiera podido pedir otra cosa. El odio, escuchar del mismo que no hacía las cosas bien con relación a la que era la suya con Herodes, pudo más que un comportamiento sensato.



JESÚS, ayúdanos a no dejarnos llevar por el respeto humano o qué dirán los demás, en materia de fe.


Eleuterio Fernández Guzmán

4 de agosto de 2017

Saber tener fe

Viernes XVII del Tiempo Ordinario

Mt 13, 54-58

“En aquel tiempo, Jesús viniendo a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: ‘¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?’. Y se escandalizaban a ‘causa de Él. Mas Jesús les dijo: ‘Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio’. Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.

COMENTARIO

No era nada extraño para Jesucristo lo que, en muchas ocasiones le pasa cuando acude su pueblo. Humanamente es difícil de comprender lo que no somos capaces de llegar a tener en nuestro corazón. Y aquello que, en otro lugar, sería comprensible no lo es cuando estamos más cerca de la Verdad. Y eso es lo que le pasa al Hijo de Dios.

Nos dice San Mateo que Jesús visita su pueblo, Nazaret. Es de imaginar, seguro que sí, que allí todos conocían a quien tenían, porque lo era, por el hijo de María y de José, el carpintero. Él mismo había sido también carpintero. No entendían cómo era posible que dijera lo que decía y, sobre todo, que hiciera lo que hacía según había llegado a sus oídos.

En todo caso, eso no hace que Jesús deje a sus vecinos sin ver lo que es capaz de hacer. Y es que quien fuera recaudador de impuestos escribe que hizo allí no muchos milagros pero que, al menos, hizo algunos. Y es que Jesús debía maravillarse de su falta de fe.


JESÚS,  ayúdanos a tener fe, a tenerla siempre.


Eleuterio Fernández Guzmán

3 de agosto de 2017

Comprender el Reino de Dios

Jueves XVII del tiempo ordinario
Mt 13,47-53

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: ‘También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Habéis entendido todo esto?’ Dícenle: ‘Sí’. Y Él les dijo: ‘Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo’. Y sucedió que, cuando acabó Jesús estas parábolas, partió de allí.”


COMENTARIO

Cuando Jesucristo habla en parábolas sabemos que tiene una poderosa razón: quiere que se le entienda y, por eso, precisamente, hace uso de ejemplos de la vida cotidiana. Todos, pues, pueden comprender lo que, de espiritual hay en lo que dice.

En una ocasión diría Jesús a los que le iban a seguir más de cerca, a los Apóstoles, que iban a dejar de ser pescadores de peces y lo iban a ser de hombres. Y eso es lo que, a su entender, es el Reino de Dios: el Todopoderoso a todos quiere pero no todos se salvarán.

El caso es que, a semejanza de los peces, a nosotros también se nos echará a un lado o a otro. Es decir, bien se nos echará a la vida eterna, bien a la muerte eterna. Y todo dependerá de lo que nosotros hayamos querido ser y hacer a tal respecto.

JESÚS, ayúdanos a ser de los que se salvan



Eleuterio Fernández Guzmán

2 de agosto de 2017

El Reino de los Cielos es así


 Mt 13, 44-46

“En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.

‘También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.”


COMENTARIO

Hay que encontrar el Reino de Dios. El Hijo del Todopoderoso quiere, es para lo que vino al mundo, que sus hermanos los hombres busquen el Reino de su Padre. Por eso en muchas de sus predicaciones el tema es, precisamente, el de saber cómo es el Reino de Dios.

Un tesoro. Según Jesucristo, que esto lo sabe más que bien, el Reino de Dios es como un tesoro. Pero lo que importa no es que esto se así sino que, quien lo encuentra lo deja todo tras de sí y corre raudo a quedarse con él.

Pero también es el Reino de Dios como una gran perla, algo de tan gran valor que, quien la encuentra, lo vende todo, todo lo deja, también, atrás, para adquirir algo de tan gran valor.


JESÚS, ayúdanos a dejarlo todo por el Reino de Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán




1 de agosto de 2017

Comprender la Ley de Dios


Mt 13,36-43

En aquel tiempo, Jesús despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: ‘Explícanos la parábola de la cizaña del campo’. Él respondió: ‘El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. 

‘De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga’.


COMENTARIO

Aquellos que andaban más de cerca con Jesucristo, sus Apóstoles, no se conformaban con escuchar las parábolas. Necesitaban entenderlas. Por eso le preguntan acerca de aquella que, sobre el sembrador, había explicado su Maestro. Y hacían más que bien porque no era esperable otra cosa de quienes habían sido escogidos para transmitir la Buena Noticia.

Existe, a tal respecto, lo bueno y lo malo: aquello que es bueno es lo que Dios transmite al mundo; lo malo es lo que el Maligno quiere incluir en el corazón de los hijos de Dios. Por eso debemos rechazar la mala semilla o lo que pueda ser cizaña.

Pero hay algo más que importante: no es lo mismo hacer lo bueno que hacer lo malo, obrar bien que obrar mal. Por eso insiste tanto Jesucristo en que comprendamos que, cuando llegue el momento seremos llamados para dar cuenta de nuestras acciones.


JESÚS,  ayúdanos a ser de la buena semilla y no permitas que seamos cizaña.


Eleuterio Fernández Guzmán

31 de julio de 2017

La importancia de lo pequeño


Mt 13, 31-35


“31 Otra parábola les propuso: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. 32 Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.’

33 Les dijo otra parábola: ‘El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.’

34 Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin
parábolas, 35 para que se cumpliese el oráculo del profeta: = Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo. =”

COMENTARIO

En materia de fe y de todo lo que está relacionado con ella (que es toda la existencia del ser humano) no es poco frecuente tener por bueno y mejor que lo más grandilocuente, lo que llama la atención, a los que debemos prestársela.

Jesucristo tiene una idea muy diferente de esto. Y es que el Hijo de Dios tiene por bueno que lo contrario es la verdad: lo más pequeño suele ser lo mejor, de lo que se puede obtener muchas lecciones para la vida ordinaria.

Sobre esto tiene por cierto y verdad que el Reino de los Cielos, digamos que Dios mismo, no se asienta sino en lo ordinario, en lo pequeño. Por eso pone los ejemplos de la mostaza y de la levadura que no son cosas muy grandes ni vistosas. Sin embargo, el resultado de las mismas es más que importante, también, en materia de fe.


JESÚS,  ayúdanos a ser levadura en la masa de hombres.


Eleuterio Fernández Guzmán

30 de julio de 2017

Encontrar el Reino de Dios



Mt 13,44-52

42 y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. 43 Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga. 44 'El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.' 45 'También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, 46 y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra. 47 'También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; 48 y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. 49 Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos 50 y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. 51 '¿Habéis entendido todo esto?' Dícenle: 'Sí.' 52 Y él les dijo: 'Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo.'”


COMENTARIO

Todo lo que el Hijo de Dios dice en esta conversación tiene que ver, y mucho que ver, con lo hay después de la muerte pero, en concreto, con el juicio que se llevará a cabo cuando Dios quiera que tenga que llevarse a cabo.

Los ejemplos que pone Cristo son más que válidos. Y lo hace para que se comprenda lo importante que es hacer las cosas bien en el mundo, para que no nos equivoquemos y vayamos a pensar que nada de lo que hacemos tiene trascendencia… pues la tiene.

El final de todo esto será la separación, para decirlo pronto, entre buenos y malos. Y es que en el mundo hay quien es bueno y quien es malo. Eso es lo que nos quiere decir Jesucristo: debemos ser buenos en el mejor de los sentidos.



JESÚS, ayúdanos a ser del grupo de los que se salvarán.

Eleuterio Fernández Guzmán


29 de julio de 2017

Confiar en el poder de Dios


Lc 10,38-42

19 y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano. 20 Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa.  21 Dijo Marta a Jesús: 'Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. 22 Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.' 23 Le dice Jesús: 'Tu hermano resucitará.' 24 Le respondió Marta: 'Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.' 25 Jesús le respondió: 'Yo soy la resurrección El que cree en mí, aunque muera, vivirá; 26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?' 27 Le dice ella: 'Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.'”


COMENTARIO

Que Marta y María estaban tristes por la muerte de su hermano Lázaro era cosa natural. Que también lo estuviera su amigo Jesús era lo más normal del mundo. Pero que pasara lo que iba a pasar en pocos minutos no lo era tanto pues era cosa de Dios.

Marta, aquella joven que había dicho, en una ocasión a Jesús que estaba algo enfadada por la actitud de María, su hermana, de no trabajar para escucharlo, tuvo que volver a escuchar a Jesús lo que era importante: confiar en su persona.

El Hijo de Dios lo dice con toda claridad: es la resurrección y quien confía en esto y cree en él tendrá la vida eterna. Por eso, aunque esto no conste en el texto traído hoy aquí, Lázaro volverá a la vida en cuanto se lo pida a Dios Quien es Dios hecho hombre.

JESÚS, ayúdanos a confiar siempre en Ti.

Eleuterio Fernández Guzmán


28 de julio de 2017

Una parábola para bien entender


 Mt 13,18-23

18 'Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. 19 Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino. 20 El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegría; 21 pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumba enseguida. 22 El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto. 23 Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta.'”


COMENTARIO

Que Jesús hable en parábolas es debido a lo que, aquellos que le escuchan, no acabarían de entender con un lenguaje más profundo. Por eso la que es del sembrador plantea diversas situaciones de quien recibe la Palabra y la Ley de Dios.

El sembrador es Dios que, con una santa y misericordiosa voluntad, quiere que sus hijos los hombres conozcan lo que es importante que conozcan.  Y siembra. El Todopoderoso siembra en el corazón de sus hijos lo que sabe que es importante. Otra cosa es como se recibida tal siembra.

La Palabra de Dios puede caer, en el corazón, de muchas formas. Las hay de todas formas y colores. Así, por ejemplo, desde quien todo lo recibe con gran ansia pero pronto la pierde hasta quien la recibe muy bien y produce mucho. Y tal es la situación, la última, que quiere Dios de nosotros, sus hijos.


JESÚS, ayúdanos a ser terreno fértil donde la siembra de Dios fructifique.

Eleuterio Fernández Guzmán