20 de septiembre de 2017

Ciegos ante Dios


Lc 7, 31-35

En aquel tiempo, el Señor dijo: ‘¿Con quién, pues, compararé a los hombres de esta generación? Y ¿a quién se parecen? Se parecen a los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros diciendo: ‘Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonando endechas, y no habéis llorado’. Porque ha venido Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: ‘Demonio tiene’. Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: ‘Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores’. Y la Sabiduría se ha acreditado por todos sus hijos’”.

COMENTARIO

Jesús, siendo Dios hecho hombre, tenía una idea bastante clara de qué pensaba el hombre de su tiempo y, para ser más exacto, lo que tenía en su corazón el que formaba parte del pueblo elegido por Dios.

Sabe Jesús que los poderosos de entre los suyos actuaban con propio interés. Controlando y dominando al pueblo hacían dejación de lo que, en verdad, era la misión que tenían encomendada que era llevar la Palabra de Dios a los miembros del que lo era judío.

Sin embargo ni con el Bautista ni con Jesús aquellos sabios hacen lo que deben hacer. A uno por defecto y al Hijo de Dios por exceso (según ellos) los tienen por malos para sus intereses. Y los persiguen. Y es que no acaban de comprender la verdad, la Verdad.


JESÚS, muchos de los poderosos de tu tiempo no te quieren ni querían a tu primo Juan. Ayúdanos a no ser ciegos voluntarios como ellos lo fueron.

Eleuterio Fernández Guzmán


19 de septiembre de 2017

Señor del sábado

Lc 6,1-5

Sucedió que Jesús cruzaba en sábado por unos sembrados; sus discípulos arrancaban y comían espigas desgranándolas con las manos. Algunos de los fariseos dijeron: ‘¿Por qué hacéis lo que no es lícito en sábado?’. Y Jesús les respondió: ‘¿Ni siquiera habéis leído lo que hizo David, cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios, y tomando los panes de la presencia, que no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, comió él y dio a los que le acompañaban?’. Y les dijo: ‘El Hijo del hombre es señor del sábado’”.


COMENTARIO

Los guardianes de los preceptos judíos no estaban muy por la labor de que se quebrantara ninguno de los cientos que, con el paso del tiempo, se habían ido estableciendo. Les molestaba mucho.

Violar el sábado, trabajando o haciendo lo que estaba prohibido, no era muy visto por aquellos que no creían que eso pudiera hacerse. Por eso llaman la atención a Jesús y a los suyos por estar arrancando espigas “para comer”.

Jesús, sin embargo, sabe que la misericordia es mucho más importante que cumplir algunos preceptos. Es más, sabe que en determinadas ocasiones, se ha “violado” realidades más sagradas por cumplir con la necesidad del hombre. Y es que, además, Jesús es Señor y, por tanto, tiene prevalencia sobre cualquier tipo de precepto humano.
Domingo, 10 de septiembre de 2017- En medio de los que oran

Mt 18, 15-20

15 ‘Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. 16   Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que = todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. = 17 Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el  publicano. 18 ‘Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.19        ‘Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.’”
       
COMENTARIO

Pudiera parecer que reprender al hermano en la fe no está bien o que es como meterse con lo que no nos corresponde. Sin embargo, el Hijo de Dios aprecia más que se respete más la Ley de Dios que los respetos humanos.

La corrección fraterna, pues, corresponde a cada uno de sus hermanos en la fe. Y es que sabe Jesucristo que vale la pena pasar un momento duro que permitir que un alma vaya al infierno.

Quiere decirnos, de todas formas, algo importante. Orar a Dios no es poca cosa ni es una pérdida de tiempo. El Padre escucha a sus hijos y,  por eso, pedir en nombre de su Hijo es tener una garantía cierta de ser, aún, más escuchados.


JESUS,  ayúdanos a orar bien.



18 de septiembre de 2017

La fe mueve el corazón de Dios-Cristo


Lc 7, 1-10


“1 Cuando hubo acabado de dirigir todas estas palabras al pueblo, entró en Cafarnaúm. 2 Se encontraba mal y a punto de morir un siervo de un centurión, muy querido de éste. 3 Habiendo oído hablar de Jesús, envió donde él unos ancianos de los judíos, para rogarle que viniera y salvara a su siervo. 4 Estos, llegando donde Jesús, le suplicaban insistentemente diciendo: ‘Merece que se lo concedas, 5 porque ama a nuestro pueblo, y él mismo nos ha edificado la sinagoga.’ 6 Iba Jesús con ellos y, estando ya no lejos de la casa, envió el centurión a unos amigos a decirle: ‘Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo, 7 por eso ni siquiera me consideré digno de salir a tu encuentro. Mándalo de palabra, y quede sano mi criado. 8 Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: ‘Vete’, y va; y a otro: ‘Ven’, y viene; y a mi siervo: ‘Haz esto’, y lo hace.’ 9 Al oír esto Jesús, quedó admirado de él, y volviéndose dijo a la muchedumbre que le seguía: «Os digo que ni en Israel he encontrado una fe tan grande.» 10 Cuando los enviados volvieron a la casa, hallaron al siervo sano.”


COMENTARIO

Son muchas las veces en las que Jesucristo muestra, para quien quiera verlo, qué es lo que, del ser humano, le importa. Y no es la ciencia, el poder o dinero sino algo tan elemental como la fe.

Podemos pensar que aquel soldado podía ser uno de los llamados “temerosos de Dios”. Por eso había ayudado al pueblo escogido por Dios ayudando a construir una sinagoga. Y, además, manifiesta algo importante: la fe.

La confianza del solado en el Maestro es grande. Ni siquiera quiere que vaya a su casa. Le basta con una palabra, con la Palabra de aquel Enviado de Dios. Cree y, por tanto, al manifestarlo obtiene lo que quiere que, además, no es para sí sino para su prójimo.



JESÚS,  ayúdanos a tener la fe que tenía aquel soldado romano.


Eleuterio Fernández Guzmán


17 de septiembre de 2017

Dios conoce todo

Mt 18, 21-35

“21 Pedro se acercó entonces y le dijo: 'Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?' 22 Dícele Jesús: 'No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.' 23'Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. 24 Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. 25 Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. 26 Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: "Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré." 27 Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda. 28 Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: 'Paga lo que debes.'"

29 Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: 'Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré.' 30 Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. 31Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. 32 Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: 'Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo  suplicaste.

33 ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?' 34 Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. 35 Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano.'”

COMENTARIO

Lo que Jesucristo le dice a Pedro y, es de suponer, a otros que entonces le escuchaban, tiene que ver con aquello que Dios conoce pero, sobre todo, con nuestras, muchas veces, equivocadas acciones, egoístas y demás formas de actuar.

Aquel hombre debía mucho. Dios sabe que nosotros también le debemos mucho pero nos perdona. Nos perdona siempre que le pidamos perdón porque, de otra forma, no puede ver intención medicinal puesta por nuestra parte.

Pero aquel hombre no era bueno y tenía misericordia. Y lo demuestra con aquel su amigo que le debe algo de dinero. Y es que nosotros, muchas veces, tampoco tenemos misericordia y Dios siempre acaba sabiéndolo. Siempre y siempre.


JESÚS,  ayúdanos a ser misericordiosos.


Eleuterio Fernández Guzmán

16 de septiembre de 2017

Tener en cuenta a Cristos

Lc 6,43-49

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo y, 
a la inversa, no hay árbol malo que dé fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto. No se recogen 
higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón 
saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca. 

‘¿Por qué me llamáis: ‘Señor, Señor’, y no hacéis lo que digo? Todo el que venga a mí y oiga 
mis palabras y las ponga en práctica, os voy a mostrar a quién es semejante: Es semejante 
a un hombre que, al edificar una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre roca. 
Al sobrevenir una inundación, rompió el torrente contra aquella casa, pero no pudo destruirla 
por estar bien edificada. Pero el que haya oído y no haya puesto en práctica, es semejante a
un hombre que edificó una casa sobre tierra, sin cimientos, contra la que rompió el torrente  al instante se desplomó y fue grande la ruina de aquella casa’”.

COMENTARIO

De lo que es malo nunca puede salir nada bueno. Eso lo dice Jesús porque sabe que, en efecto, 
quien no tiene buen corazón no puede llevar a cabo nada que se pueda considerar de 
acuerdo a la voluntad de Dios Y es que del corazón salen las obras.

Saber que Jesús es Dios hecho hombre supone, más que nada, tener en cuenta que lo que 
dice hay que ponerlo en práctica. No vale, por lo tanto, escuchar y luego hacer como si no 
hubiéramos hecho.

Edificar nuestra vida, nuestro ordinario vivir, sólo se puede hacer de acuerdo a la roca que es Cristo. Es la única forma de construir sobre Quien es fuerte pues, de hacerlo de otra forma, lo único que conseguiremos es construir sobre lo que no vale la pena construir y algo ajeno a la voluntad de Dios.

JESÚS, quieres que hagamos bien las cosas. Para eso nos recomiendas tener en cuenta lo que haces y dices. Ayúdanos a tenerte en cuenta.



Eleuterio Fernández Guzmán

15 de septiembre de 2017

Junto a la Cruz de Cristo


Jn 19, 25-27

"25 Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena. 26 Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» 27 Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella
hora el discípulo la acogió en su casa."

COMENTARIO

Cuando Jesucristo se encontraba en aquella situación, en la cruz, en su Cruz, podía haber dicho lo que hubiera querido. Pero lo que dijo, esta Palabra, tenía que ver con el devenir de la humanidad creyente.

Las palabras dirigidas a su Madre, a la Virgen Santísima, tienen que ver con el destino de todo hijo de Dios. Por eso cuando dice “Mujer, ahí tienes a tu hijo” quiere decir que todo ser humano tiene a María como Madre.

Y Juan, aquel discípulo que había estado muy cerca de María, iba a recibir a la Madre de su Maestro para hacerla, así, Madre de todos los hombres. Por eso la recibe en su casa como si fuera, porque lo era, su Madre.


JESÚS, ayúdanos a saber tener a tu Madre como Madre nuestra.

Eleuterio Fernández Guzmán


14 de septiembre de 2017

Creer en Cristo para salvarnos

Jn 3, 13-17

13 Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. 14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, 15 para que todo el que crea tenga por él vida eterna.16 Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. 17 Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

COMENTARIO

La conversación de Jesucristo con Nicodemo refleja mucho: las ansias de Cristo de enseñar y las de Nicodemo de aprender. Por eso el segundo pregunta acerca de lo que no entiende: quiere saber, quiere amar al Maestro.

Lo importante de esto es que el Hijo de Dios vincula la salvación eterna con algo. Es decir, no se salva quien quiere salvarse y ya está sino que se ha de creer en el Enviado de Dios, confesar que es su Mesías.

Pero, además, quien creyera que el Mesías había venido, entonces, a juzgar al mundo, se equivocaba. Él había venido a que el mundo se salvase creyendo en su persona. Sólo así es posible salvarse.



JESÚS, ayúdanos a creer siempre en Ti.

Eleuterio Fernández Guzmán